La lengua blanca: el enigma del mal aliento

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Todos hemos tenido mal aliento alguna vez. Quizás no puedas oler tu propio aliento, pero, en ocasiones, sabes que puedes sentir su sabor. La mayoría de las personas creen que la causa de este problema es consumir determinados alimentos o no cepillarse los dientes de manera regular. Una forma de corroborar esto sin sufrir la humillación de pedirle a un amigo íntimo que te huela el aliento es examinar el color de la lengua. Por lo general, la lengua blanca y el mal aliento van de la mano. Antes de estudiar la conexión entre una lengua blanca y el mal aliento, te presentamos algunas causas de la halitosis.

Causas del mal aliento

Algunas causas son obvias, pero otras no tanto. A continuación, detallamos cinco motivos por los que podrías necesitar mejorar el aliento:

Higiene bucal deficiente: No tener buenos hábitos de higiene bucal significa que quedan partículas de alimentos en los dientes y entre ellos. Las bacterias se desarrollan en este tipo de ambiente y causan problemas como el mal aliento.

Tabaco: Otra razón más para dejar de fumar, como si el riesgo de contraer cáncer de pulmón aún no fuera suficiente.

Boca seca: La falta de saliva impide que la boca elimine el exceso de las partículas de los alimentos. El mal aliento se puede producir por esas partículas que quedan.

Alimentos: La causa más común proviene de los sospechosos de siempre, como la cebolla y el ajo.

Enfermedades: Ciertas afecciones, como la sinusitis o un goteo nasal pueden dejar una capa en la lengua que causa mal aliento.

Causas de la lengua blanca

Según especialistas de la Clínica Mayo, la lengua blanca aparece como resultado de la presencia de papilas muy grandes e hinchadas en la superficie de la lengua. Las bacterias y las células muertas que se depositan entre las papilas forman la capa blanca. La lengua blanca se origina por numerosas causas. Algunas son: consumo de alcohol y tabaco, fiebre, boca seca, respiración bucal, deshidratación e higiene bucal deficiente. Muchas causas se superponen con las del mal aliento, como las bacterias en la boca, por lo que es fácil notar cómo se conectan las enfermedades.

Tratamiento de la lengua blanca

Cuando percibas que tienes la lengua blanca, programa una visita de control con el odontólogo para que evalúe correctamente el estado de tu salud bucal y para que te brinde consejos específicos en función de tus antecedentes de salud dental. Determinados tratamientos abordan directamente algunas de las causas más comunes, como la eliminación del consumo de alcohol y tabaco, y el consejo de beber abundante agua para logra una mayor hidratación. Además, asegúrate de cepillarte los dientes dos veces al día con una crema dental, como la Colgate® Total 12, para conservar un aliento fresco, y usa hilo dental todos los días para eliminar las partículas de alimentos que no puedes alcanzar con el cepillado. Según especialistas de la Clínica Mayo, también puedes usar un limpiador lingual para eliminar la capa que se forma en la lengua.

La prevención del mal aliento causado por la lengua blanca comienza por tener buenos hábitos de higiene bucal. Asegúrate de seguir las recomendaciones del odontólogo para tratar la lengua blanca y eliminar el mal aliento o ambos, y ten buenos hábitos de higiene bucal para evitar que vuelva a aparecer en el futuro.

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Qué Esperar de la VISITA AL DENTISTA

Durante su primera visita al dentista, este establecerá el historial completo de su salud. En las visitas de seguimiento, si su estado de salud ha cambiado, no se olvide de comentárselo al dentista. He aquí lo que debe esperar de la mayoría de sus visitas al dentista.

  • Una limpieza profunda – el higienista dental o el dentista rasparán a lo largo y por debajo de la línea de la encía para remover la placa y el sarro que puede causar enfermedad de las encías, cavidades, mal aliento y otros problemas. Luego pulirá los dientes y pasará hilo dental.

  • Un examen dental completo – su dentista le examinará los dientes, las encías y la boca en profundidad para ver si hay signos de enfermedad u otros problemas.

  • Rayos X – con los rayos x se pueden diagnosticar problemas que, de lo contrario, pasarían desapercibidos, como daños en los maxilares, dientes impactados, abscesos, quistes o tumores y caries entre los dientes.