Todos los padres nuevos esperan emocionados la pequeña erupción blanca que marca la llegada del primer diente del bebé. Así que cuando los dientes no aparecen, es normal preguntarse si algo anda mal. Aunque en la mayoría de los niños aún sin dientes este retraso no es motivo de preocupación, en algunos bebés podría haber otras causas subyacentes para esta condición.
En la mayoría de los bebés, la dentición sigue un patrón relativamente predecible, tanto en edad aproximada como en orden de salida de los dientes de leche. A modo de guía general:
El primer diente suele aparecer entre los 4 y los 10 meses, con una media alrededor de los 6–7 meses.
A partir de ahí, los dientes van saliendo de forma progresiva hasta completar los 20 dientes de leche entre los 2½ y 3 años de edad.
El orden típico de erupción de los dientes de leche suele ser el siguiente:
Incisivos centrales inferiores (los dos de abajo del centro): alrededor de los 6–10 meses.
Incisivos centrales superiores (las “paletitas” de arriba): 8–12 meses.
Incisivos laterales (arriba y abajo): entre 9–16 meses.
Primeros molares de leche: 13–19 meses.
Caninos o colmillos de leche: 16–23 meses.
Segundos molares de leche (los últimos en salir): 23–33 meses.
Por eso, cuando los padres preguntan “¿hasta cuándo salen los dientes de leche?”, la respuesta habitual es que la mayoría de los niños tienen todos sus dientes de leche entre los 2½ y los 3 años, aunque el momento exacto puede variar de un niño a otro.
Los bebés nacen con la mayoría de los dientes ya formados en el interior de las encías, y suelen empezar a salir a la edad de seis meses. Los dos incisivos inferiores salen primero, seguidos por los cuatro incisivos superiores; luego salen los dos incisivos inferiores que faltan. Los demás dientes tienden a crecer de dos en dos, uno de cada lado de la boca, y para cuando cumplen los tres años, casi todos los niños tienen todos sus 20 dientes de leche.
En la práctica diaria, muchos niños no muestran su primer diente hasta los 8–10 meses, y aun así se consideran dentro de la variación normal, siempre que su crecimiento y salud general sean adecuados.
Antes de que erupcione un diente, es frecuente que los padres noten cambios en las encías del bebé, como:
Encías ligeramente abultadas en la zona donde empuja el diente.
Un punto o línea blanquecina bajo la encía, que corresponde al diente en desarrollo.
Encías algo más sensibles o enrojecidas; el bebé puede babear más, llevarse las manos u objetos a la boca y buscar cosas para morder.
Estos signos suelen formar parte del proceso normal de erupción. Sin embargo, encías muy inflamadas, muy enrojecidas, con supuración o dolor intenso deben comentarse con el pediatra u odontopediatra para descartar otros problemas.
Los niños que no tienen dientes para cuando cumplen los 18 meses de edad deben ser llevados a un dentista, según la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP). El intervalo normal de tiempo para que aparezca el primer diente es de los 4 a los 15 meses de edad, y los dientes restantes suelen salir en intervalos regulares. La mayoría de los niños tienen 4 dientes para cuando cumplen 11 meses de edad, 8 dientes a los 15 meses, 12 dientes a los 19 meses, 16 dientes a los 23 meses y 20 dientes a los 27 meses. Los dientes permanentes empiezan a aparecer a alrededor de los seis años de edad. Los dientes que no siguen este patrón normal de crecimiento no necesariamente son motivo de preocupación, pero en algunos casos la ausencia de dientes puede indicar problemas más avanzados.
Como referencia práctica, un bebé sin ningún diente a los 10–11 meses puede seguir dentro de lo esperable, especialmente si aumenta bien de peso y no presenta otros problemas de salud. No obstante, si se acerca al año sin dientes visibles, conviene comentarlo en la consulta pediátrica, y si a los 18 meses aún no ha erupcionado ningún diente, la recomendación es realizar una revisión con un odontopediatra.
Puede haber varias causas implicadas cuando la erupción de los dientes de un bebé no está dentro del esquema normal. A veces, la erupción tardía de los dientes no es más que una característica hereditaria. Los bebés prematuros o con bajo peso al nacer también podrían experimentar una dentición tardía, además de que los dientes podrían tener defectos en el esmalte. Una investigación citada en la Revista Americana de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial menciona algunas anomalías genéticas poco frecuentes que ocasionan dientes mal formados, así como dentición tardía, como por ejemplo la amelogénesis imperfecta y la odontodisplasia regional. La deficiencia nutricional y el raquitismo resistente a la vitamina D también pueden ocasionar un retraso, aunque podría ser un síntoma del síndrome de Down, hipopituitarismo o una anomalía del desarrollo parecida.
En muchos casos, el retraso aislado en la dentición termina siendo una variación normal ligada a la herencia familiar, pero por la posible relación con otras condiciones médicas, siempre es importante que el profesional valore el conjunto del desarrollo del niño.
La erupción tardía de los dientes que no forma parte de un problema más grande no es motivo de preocupación grave, pero podría crear un mayor riesgo mayor de padecer problemas dentales más tarde en la vida. De hecho, un estudio de niños con predisposición genética a dentición tardía halló que la probabilidad de que requieran un tratamiento de ortodoncia antes de los 30 años de edad era 35 por ciento más alta. Además, es importante recordar que los dientes de leche juegan un papel importante para ayudarle a los niños a comer bien, y son una guía para que los dientes permanentes sirvan al mismo propósito. Cuando estos dientes por fin aparecen, requieren una limpieza regular con una pasta dental para bebés y un cepillo dental de cerdas suaves para prevenir caries tempranas.
Para la mayoría de los niños sin dientes, el retraso no es más que una oportunidad para que los padres puedan disfrutar de su sonrisa desdentada un poco más. Sin embargo, los padres deberían organizar una visita al dentista para los niños cuyos dientes aparezcan después de lo esperado, sobre todo si les preocupa que el retraso pueda indicar un problema más grave. Cuidar los dientes de su hijo, sin importar cuán tarde erupcionen, les da el mejor comienzo para una salud bucal de larga duración.
La mayoría de los bebés muestran su primer diente entre los 4 y los 10 meses, con una media alrededor de los 6–7 meses. Algunos bebés completamente sanos pueden esperar hasta los 11–12 meses para que aparezca el primer diente.
El proceso de dentición de leche suele completarse entre los 2½ y 3 años, cuando ya han erupcionado los 20 dientes de leche (incisivos, caninos y molares).
Puede ser normal si el bebé crece bien, come adecuadamente y no presenta otros problemas de salud. Aun así, es recomendable comentar la situación con el pediatra, especialmente si se acerca al año sin ningún diente visible.
Si a los 18 meses tu hijo sigue sin ningún diente, o si además de la ausencia de dientes hay otros signos de alarma (retraso en el crecimiento, enfermedades crónicas, alteraciones en mandíbula o encías), es importante una valoración por un odontopediatra.
Aunque aún no hayan erupcionado, puedes limpiar suavemente las encías con una gasa húmeda después de las tomas. Cuando asome el primer diente, introduce un cepillo de cerdas suaves y una pequeña cantidad de crema dental para bebés, tal como recomienda el odontopediatra, para cuidar desde el inicio su salud bucal.
La finalidad de este artículo es fomentar la comprensión y el conocimiento de temas generales de salud oral. Su propósito no es sustituir la opinión, el diagnóstico o el tratamiento profesionales. Solicita siempre la opinión experta de tu dentista u otro proveedor de salud Calificado y Dile siempre cualquier pregunta que tengas en relación con alguna enfermedad o tratamiento médico.
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