1. Caries.

Las caries o cavidades dentales son orificios formados en los dientes por su descomposición, y son una de las infecciones orales más extendidas. Según el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de EE. UU. (National Institute of Dental and Craniofacial Research, NIDCR), la caries dental puede desembocar en la pérdida de los dientes infantiles primarios (denominados dientes de leche), y las cavidades debidas a la caries dental pueden ser fruto de la acción de la bacteria bucal Streptococcus mutans, que se alimenta de bebidas y alimentos azucarados y pegajosos. ¿Sabías que los carbohidratos también se descomponen en azúcar dentro de tu organismo? Alimentos tan comunes como las papas fritas o el arroz se descomponen en forma de glucosa en el cuerpo. Por lo tanto, cuanto más azúcar se consume a lo largo del día, más ácido producen las bacterias, lo que acarrea una mayor descomposición.

2. Gingivitis.

La gingivitis, conocida también como la enfermedad temprana de las encías, es una infección de las encías que puede provocar una enfermedad periodontal más grave. La gingivitis se produce cuando las bacterias bucales se asientan en la línea gingival y producen toxinas. Estas toxinas producen inflamación e hinchazón de las encías, pero los signos comunes a tener en cuenta son las encías sangrantes al cepillarse los dientes, ya que la línea gingival es sensible como consecuencia de la gingivitis. La gingivitis se puede prevenir eliminando las bacterias acumuladas en la línea de las encías y debajo de la misma con el uso de hilo dental y el cepillado. Y la gingivitis también se puede tratar en la consulta odontológica.

3. La enfermedad periodontal.

Considera la gingivitis como una señal de advertencia que debe impulsarte a repensar tu abordaje para disfrutar de una boca sana, ya que puede provocar problemas periodontales. La enfermedad periodontal se produce cuando una infección oral se propaga por debajo de la línea de las encías y afecta el hueso y los tejidos que lo sostienen. Las encías empiezan a retraerse de los dientes y se forman bolsas, lo que lleva a una mayor inflamación y pérdida ósea, por lo que los dientes pueden aflojarse. Según los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. (Centers for Disease Control, CDC), hasta el 47,2% de los mayores de 30 años han sufrido una enfermedad periodontal, que es la causa más común de pérdida dentaria en adultos. El control de la bacteria bucal es fundamental para prevenir esta afección.

4. La enfermedad de manos, pies y boca

Los más susceptibles a padecer de la enfermedad de manos, pies y boca son los niños pequeños y en edad escolar, señala la Universidad de Chicago. El virus responsable de la condición suele ser el "Coxsackie A16". Después de uno o dos días con dolor de garganta y fiebre, los pacientes empiezan a presentar ampollas ligeramente dolorosas al interior de las mejillas y en la lengua, así como en las palmas de las manos, las plantas de los pies y las nalgas. Por fortuna, esta enfermedad tiende a desaparecer con el paso de los siguientes tres días.

5. La herpangina.

La herpangina es una infección bucal relacionada con la enfermedad de manos, pies y boca. Los primeros síntomas acostumbran a ser fiebre, dolor de garganta y dificultad para tragar. Estos síntomas van seguidos de pequeñas ampollas en la parte posterior de la boca. Estas ampollas pueden desembocar en grandes úlceras al explotar. La herpangina afecta con mayor frecuencia a niños de tres a diez años durante el verano y el otoño. Por suerte, la herpangina dura entre tres y cinco días.

6. La candidiasis.

La candidiasis es causada por una proliferación excesiva del hongo Candida albicans. Los tratamientos médicos, como los antibióticos, la quimioterapia y la radioterapia, pueden desencadenar brotes. Los síntomas comunes son las placas blancas texturadas en la parte interna de las mejillas, la lengua, el paladar y el fondo de la garganta. Las personas portadoras del VIH tienen un mayor riesgo de desarrollar candidiasis

7. Aftas.

Las aftas (o úlceras aftosas) pueden ser molestas, pero por lo general se curan por sí solas en un plazo de 10-14 días. Se desconoce la causa real de las aftas, pero sus desencadenantes son habitualmente el estrés, los cambios hormonales, los problemas relacionados con la inmunidad o la hipersensibilidad a los alimentos.

8. El herpes oral.

El herpes oral puede manifestarse en forma de brotes de ampollas llenas de líquido en la boca o los labios que duran de 7 a 10 días. Cuando estas ampollas se rompen, las costras se mantienen por unos días (aunque sin dolor). Esta infección está causada por el virus del herpes simple. El virus del herpes simple es tan común que, en Estados Unidos, alcanza a cuatro de cinco adultos. La primera infección por herpes oral puede causar síntomas similares a los de la gripe, ampollas y úlceras en las encías y la lengua. También puede suceder que no dé lugar a ningún síntoma perceptible. Una vez infectado, el virus está presente en el cuerpo de forma permanente. Con todo, las llagas que causan la infección pueden seguir inactivas con un cuidado adecuado. Los brotes de herpes oral son contagiosos, por lo que es conveniente lavarse las manos de forma periódica y evitar manipular las llagas.

El herpes oral se manifiesta de forma distinta en la infancia. Los niños y niñas de 1 a 4 años portadores del virus del herpes simple a veces desarrollan una afección llamada herpes gingivoestomatitis. Entre sus síntomas destaca la presencia de encías hinchadas y pequeñas ampollas. Puede cursar con fiebre, irritabilidad y fatiga. Unos días después de que aparecen los síntomas en las encías suelen aparecer úlceras en la boca. Estas ampollas y úlceras se curan por sí solas, exactamente igual que las llagas de los adultos. El virus se mantiene inactivo la mayor parte del tiempo, pero factores como el estrés, un traumatismo, la luz solar o el resfriado común pueden volver a desencadenar sus síntomas.


Estas infecciones pueden producir temor, pero es frecuente contraerlas más de una vez a lo largo de la vida. Conocer los signos y síntomas comunes de las infecciones bucales puede ayudar a reconocerlas y obtener el tratamiento necesario. El control constante de la bacteria bucal mediante una higiene oral adecuada y el uso de productos como pastas dentales especializadas puede marcar la diferencia. ¿Te quedó alguna duda? ¡Consulta a tu dentista!

La finalidad de este artículo es fomentar la comprensión y el conocimiento de temas generales de salud oral. Su propósito no es sustituir la opinión, el diagnóstico o el tratamiento profesionales. Solicita siempre la opinión experta de tu dentista u otro proveedor de salud Calificado y Dile siempre cualquier pregunta que tengas en relación con alguna enfermedad o tratamiento médico.