¿Qué es la gingivitis?

La gingivitis es una inflamación de las encías, generalmente causada por la acumulación de placa bacteriana en los dientes. Se considera la forma más leve y reversible de enfermedad periodontal. Afecta al tejido gingival, es decir, a las encías, y se manifiesta por enrojecimiento, hinchazón y sangrado, especialmente al cepillarse o usar hilo dental. Aunque no suele ser dolorosa, puede progresar y derivar en periodontitis si no se trata adecuadamente.

Es una afección extremadamente común. Se estima que más de la mitad de la población adulta presenta algún grado de gingivitis en algún momento de su vida. Y lo más alarmante es que muchos ni siquiera se dan cuenta de que la padecen.

Esta condición se manifiesta principalmente por la inflamación, enrojecimiento y sangrado de las encías. En la mayoría de los casos, se produce por la acumulación de placa bacteriana esa película pegajosa que se forma sobre los dientes tras cada comida, especialmente cuando no se lleva una correcta rutina de higiene bucal. Pero también existen casos en los que la gingivitis no está relacionada con la placa, sino con otras causas como infecciones, alteraciones hormonales, enfermedades sistémicas o incluso ciertos medicamentos.

Lo sorprendente es lo fácil que puede evitarse. Basta con cepillarse correctamente los dientes al menos dos veces al día, usar hilo dental diariamente y acudir regularmente al dentista para limpiezas profesionales. Desde mi experiencia, he observado cómo, tras una limpieza adecuada y un cambio en los hábitos de higiene, los pacientes muestran una recuperación rápida y visible. Las encías vuelven a estar firmes, rosadas, y cesa el sangrado.

Sin embargo, también he tratado casos en los que la negligencia en los cuidados ha llevado a complicaciones serias, como infecciones dolorosas, pérdida de piezas dentales y tratamientos más invasivos como el raspado profundo o incluso cirugía periodontal.

Por eso es esencial prestar atención a cualquier señal: si notas que tus encías sangran al cepillarte, están más rojas o inflamadas de lo habitual, no lo ignores. Puede parecer algo menor, pero la gingivitis es una señal de alarma que tu cuerpo está enviando para advertirte de que algo no está bien en tu boca.

La buena noticia es que, tratada a tiempo, la gingivitis no deja secuelas. Es reversible. Pero si se ignora, las consecuencias pueden ser permanentes. Y es ahí donde entra en juego la prevención, que exploraremos a fondo más adelante.

Causas comunes de la gingivitis: más allá de la placa dental

Aunque la causa más común es la placa bacteriana, la gingivitis puede tener varios detonantes. Podemos dividirla en dos grandes grupos: gingivitis debida al acúmulo de placa y gingivitis no causada por la placa.

En la gran mayoría de los casos, la gingivitis se debe a la acumulación de placa dental. Esta es una película pegajosa compuesta principalmente por bacterias, saliva, restos de alimentos y células muertas que se forma constantemente sobre nuestros dientes. Sin duda, la causa más frecuente es una técnica de cepillado incorrecta y un uso inadecuado del hilo dental.

Si el cepillado no es el adecuado, la placa se queda a lo largo de la línea de la encía y se acumula entre la encía y el diente. También puede acumularse dentro de obturaciones defectuosas y alrededor de dientes cercanos a prótesis parciales mal limpiadas, puentes y aparatos de ortodoncia. Si la placa permanece en los dientes por más de 72 horas, se endurece y forma el sarro, que ya no se puede eliminar completamente con el cepillo o el hilo dental.

Además, otros factores pueden iniciar o agravar la gingivitis: ciertos medicamentos, deficiencias de vitaminas, cambios hormonales, enfermedades como leucemia, diabetes o VIH. Por ejemplo, la fenitoína, la ciclosporina o la nifedipina pueden causar un crecimiento excesivo del tejido de las encías, dificultando la eliminación de la placa y generando gingivitis secundaria.

También he observado cómo condiciones como el embarazo y la menopausia modifican el comportamiento de las encías. En mujeres embarazadas, un leve acúmulo de sarro puede derivar en un tumor del embarazo. Durante la menopausia, la gingivitis descamativa puede ser muy dolorosa y suele requerir tratamientos específicos como esteroides tópicos.

Incluso las carencias nutricionales como la de vitamina C (escorbuto) o niacina (pelagra) pueden producir inflamación y sangrado gingival. Aunque no son frecuentes en países desarrollados, no deben descartarse.

Síntomas de la gingivitis: señales de alerta que no debes ignorar

La gingivitis se manifiesta de forma sutil. No causa dolor en sus primeras etapas, lo que hace que muchas personas no la detecten hasta que ha avanzado. Sin embargo, hay una serie de señales que deben encender las alarmas.

El síntoma más frecuente es el sangrado de las encías, sobre todo al cepillarse o al usar hilo dental. Este signo, que muchas personas consideran "normal", es el primer indicio de que las encías están inflamadas. Junto a esto, suelen aparecer enrojecimiento, hinchazón y una sensación de sensibilidad o molestia al masticar.

Otra señal clara es el mal aliento persistente (halitosis), que no desaparece tras el cepillado. Esto se debe a la acumulación de bacterias en la placa y en las bolsas periodontales. Además, es posible notar que las encías se retraen o que los dientes parecen "más largos", una consecuencia directa del deterioro del tejido gingival.

He atendido casos donde los pacientes consultan únicamente por un ligero sangrado y, al realizar la revisión clínica, encontramos bolsas profundas entre la encía y el diente, indicio de una inflamación más avanzada de lo que aparenta. Por eso, incluso si el único síntoma es el sangrado, vale la pena acudir al dentista.

No debemos esperar al dolor para actuar. La gingivitis puede estar presente durante meses sin causar molestias intensas, pero mientras tanto, está generando daño estructural. Identificar y actuar ante los primeros síntomas es la mejor forma de evitar consecuencias mayores.

Tipos de gingivitis: clasificación y características principales

La gingivitis puede clasificarse en dos grandes tipos: gingivitis debida al acúmulo de placa y gingivitis no causada por placa. Esta clasificación no solo ayuda a entender mejor la enfermedad, sino a personalizar el tratamiento.

Gingivitis debida al acúmulo de placa

Es el tipo más común. La causa principal es una higiene bucal deficiente, que permite la acumulación de placa en la base de los dientes. Si no se elimina adecuadamente, la placa se convierte en sarro, un depósito duro que irrita las encías y las inflama.

La buena noticia es que este tipo de gingivitis es totalmente reversible. Con una correcta higiene bucodental —cepillado, hilo dental, enjuagues y limpiezas profesionales regulares— las encías pueden recuperarse rápidamente.

Gingivitis inducida por medicamentos

Algunos medicamentos, como la fenitoína, la ciclosporina o los bloqueadores de los canales de calcio (como la nifedipina), provocan un crecimiento excesivo del tejido gingival. Esto dificulta la eliminación de la placa y favorece el desarrollo de gingivitis.

En estos casos, además de una higiene bucal meticulosa, puede ser necesario ajustar la medicación con el médico o incluso recurrir a cirugía para eliminar el exceso de tejido.

Gingivitis debida a cambios hormonales

El embarazo, la pubertad y la menopausia alteran los niveles hormonales y aumentan la respuesta inflamatoria de las encías ante la placa. En mujeres embarazadas, puede aparecer un crecimiento gingival localizado llamado “tumor del embarazo”, que sangra fácilmente y puede dificultar la alimentación.

Durante la menopausia, algunas mujeres presentan gingivitis descamativa, donde las capas externas de la encía se desprenden, dejando expuesta una superficie dolorosa. En estos casos, la terapia hormonal o tratamientos tópicos suelen ser necesarios.

<h3>Gingivitis por deficiencias vitamínicas

Aunque poco frecuente, la falta de vitamina C (escorbuto) o niacina (pelagra) puede provocar gingivitis severa. Las encías sangran con facilidad y se observan cambios en la mucosa oral. El tratamiento consiste en la suplementación vitamínica y una dieta rica en frutas y verduras.

Gingivitis no causada por placa

Este grupo incluye las gingivitis originadas por infecciones virales (como el herpes), fúngicas (como la candidiasis) o bacterianas, así como por alergias, traumatismos o presencia de dientes parcialmente erupcionados.

En particular, la pericoronitis, que afecta las encías que cubren parcialmente una muela del juicio, puede generar una inflamación intensa y dolorosa, que puede complicarse si no se trata adecuadamente.

Diagnóstico de la gingivitis: cómo identificarla correctamente

El diagnóstico de la gingivitis comienza con una revisión clínica visual de las encías. En consulta, evaluamos el color, la textura, la forma de las encías y si hay sangrado al sondaje. Utilizamos una sonda periodontal para medir la profundidad de las bolsas gingivales, ya que una profundidad superior a 3 mm indica inflamación o inicio de periodontitis.

También observamos si hay movilidad dental, retracción gingival o formación de sarro visible. En algunos casos, solicitamos radiografías para evaluar la pérdida ósea, especialmente si hay signos de enfermedad periodontal avanzada.

El diagnóstico también incluye la evaluación de factores de riesgo como higiene deficiente, uso de medicamentos, condiciones sistémicas (diabetes, VIH, leucemia), cambios hormonales o deficiencias vitamínicas. La clave está en detectar la causa subyacente y determinar si la gingivitis está relacionada con placa o no.

Una parte fundamental del diagnóstico es la educación del paciente. Mostrarle con un espejo las áreas afectadas, explicar la causa y establecer un plan de acción concreto marca una gran diferencia en la adherencia al tratamiento.

 

Tratamientos efectivos para la gingivitis: desde la higiene hasta intervenciones profesionales

El tratamiento de la gingivitis depende de su causa, pero en todos los casos la higiene bucal adecuada es la base.

En la gingivitis por placa, el tratamiento consiste en eliminar el sarro acumulado mediante una limpieza profesional (profilaxis dental). En casos más avanzados, realizamos un raspado y alisado radicular, que permite limpiar profundamente las bolsas periodontales y eliminar el sarro subgingival.

Es esencial enseñar al paciente la técnica correcta de cepillado y uso del hilo dental. También recomendamos enjuagues bucales antisépticos, como los que contienen clorhexidina, para controlar la proliferación bacteriana.

En casos inducidos por medicamentos, si no es posible sustituir el fármaco, recurrimos a limpiezas frecuentes y, si es necesario, a cirugía para reducir el exceso de tejido gingival.

Cuando la gingivitis es consecuencia de deficiencias vitamínicas, cambios hormonales o enfermedades como leucemia, el tratamiento debe ser multidisciplinar: se trata la causa de fondo y se apoya con cuidados dentales intensivos.

Prevención de la gingivitis: hábitos clave para una salud bucal óptima

Prevenir la gingivitis es totalmente posible. Requiere constancia, pero los beneficios a largo plazo son incalculables.

  • Cepíllate los dientes al menos dos veces al día durante dos minutos, usando una técnica adecuada y cepillo de cerdas suaves.

  • Usa hilo dental diariamente, ya que el cepillo no alcanza entre los dientes.

  • Utiliza enjuagues bucales antisépticos como complemento, no como sustituto del cepillado.

  • Acude al dentista cada 6 meses para limpiezas profesionales. Algunos pacientes, especialmente aquellos con ortodoncia, prótesis o enfermedades sistémicas, pueden necesitar controles más frecuentes.

  • Cuida tu alimentación. Una dieta rica en frutas y verduras aporta vitaminas clave para la salud de las encías.

Evita el tabaco, ya que favorece la acumulación de placa y reduce la circulación sanguínea en las encías.

La finalidad de este artículo es fomentar la comprensión y el conocimiento de temas generales de salud oral. Su propósito no es sustituir la opinión, el diagnóstico o el tratamiento profesionales. Solicita siempre la opinión experta de tu dentista u otro proveedor de salud Calificado y Dile siempre cualquier pregunta que tengas en relación con alguna enfermedad o tratamiento médico.