Las muelas del juicio, también llamadas terceros molares, son las últimas piezas dentales en salir. Por lo general, erupcionan entre los 16 y los 20 años, aunque no todas las personas las desarrollan ni las necesitan para mantener una boca sana.
Cuando no hay suficiente espacio para que salgan correctamente, pueden quedar retenidas, salir inclinadas o empujar otros dientes. En algunos casos, esto puede provocar dolor, inflamación, infecciones o dificultad para limpiar bien la zona.
Por eso, el dentista o cirujano oral puede recomendar su extracción. Se trata de un procedimiento ambulatorio frecuente y, aunque suele realizarse con anestesia local u otras opciones para mayor comodidad, es normal sentir molestias una vez que pasa el efecto de la anestesia.
Tras la cirugía, es normal presentar algo de dolor, inflamación y un leve sangrado. Durante las primeras horas, el cuerpo forma un coágulo de sangre en la zona tratada, y protegerlo es clave para una buena cicatrización.
Durante los primeros días, conviene evitar alimentos duros, bebidas muy calientes, alcohol y cualquier hábito que pueda irritar el área. También es importante cepillarse con suavidad y no tocar la herida directamente.
Aunque cada caso es diferente, muchas personas empiezan a sentirse mejor a los pocos días. El tiempo de recuperación depende, entre otros factores, de si la muela estaba completamente erupcionada, parcialmente retenida o incluida dentro de la encía.
En la mayoría de los casos, la recuperación inicial dura entre 3 y 4 días, aunque algunas molestias pueden extenderse hasta una semana. Si la extracción fue más compleja, la recuperación puede tardar un poco más.
Durante este período, lo más recomendable es hacer reposo relativo, seguir las indicaciones del profesional y evitar actividades que puedan afectar la cicatrización.
Por lo general, se aconseja descansar entre 24 y 48 horas después de la extracción. Muchas personas pueden retomar actividades ligeras al día siguiente, pero conviene evitar el ejercicio intenso, cargar peso o hacer esfuerzos durante varios días.
La inflamación suele aumentar durante las primeras 48 a 72 horas y luego comienza a disminuir de forma gradual. En la mayoría de los casos, mejora claramente dentro de la primera semana.
El dolor suele ser más intenso durante el primer o segundo día y después disminuye poco a poco. Con los analgésicos indicados por el profesional, muchas personas logran controlarlo bien y notan mejoría en pocos días.
El cierre inicial de la encía puede producirse en unos 7 a 10 días, aunque la recuperación interna del tejido y del hueso tarda más tiempo. Por eso, aunque se sienta mejor pronto, es importante mantener los cuidados durante varios días más.
Seguir una rutina de cuidados adecuada puede ayudar a aliviar las molestias y favorecer una recuperación más cómoda.
Durante las primeras 24 horas, evite escupir con fuerza, enjuagarse vigorosamente o usar popote, ya que estos movimientos pueden desplazar el coágulo y retrasar la cicatrización.
Las compresas frías sobre la mandíbula pueden ser útiles durante las primeras 24 a 48 horas. Aplicarlas por intervalos cortos ayuda a reducir la inflamación y la molestia.
Durante los primeros días, lo más recomendable es consumir alimentos blandos y fáciles de comer, como yogur, puré, compota o sopas tibias. A medida que la zona mejore, puede incorporar otros alimentos de forma gradual.
Cepíllese con un cepillo de cerdas suaves y evite la zona de la extracción. Si su dentista lo indica, puede complementar la limpieza con un enjuague sin alcohol para ayudar a mantener la boca limpia.
Aunque la mayoría de las recuperaciones transcurren sin problemas, conviene estar atento a ciertos signos que requieren revisión profesional.
Consulte a su dentista o cirujano oral si presenta fiebre, pus, mal olor persistente, sangrado que no cede, dolor muy intenso o molestias que empeoran con el paso de los días en lugar de mejorar. Estos síntomas pueden indicar una complicación, como infección o alveolitis.
Lo más recomendable es esperar al menos 24 a 48 horas antes de retomar actividad física ligera. Para ejercicios intensos, suele ser mejor esperar varios días o seguir las indicaciones específicas de su profesional.
Puede hacerlo cuando la molestia haya disminuido y la zona esté más recuperada. En muchos casos, esto ocurre después de varios días, pero depende de cómo avance la cicatrización.
Sí, pero con cuidado. Es importante mantener la boca limpia, aunque debe evitar cepillar directamente la zona operada durante los primeros días.
Debe hacerlo si nota dolor que empeora, fiebre, secreción, mal sabor persistente o sangrado continuo. Ante cualquier duda durante la recuperación, lo mejor es consultar al profesional que realizó la extracción.
La finalidad de este artículo es fomentar la comprensión y el conocimiento de temas generales de salud oral. Su propósito no es sustituir la opinión, el diagnóstico o el tratamiento profesionales. Solicita siempre la opinión experta de tu dentista u otro proveedor de salud Calificado y Dile siempre cualquier pregunta que tengas en relación con alguna enfermedad o tratamiento médico.
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